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"Puchi" Ontiveros: una vida sobre dos ruedas

El piloto sanjuanino comenzó muy joven y hoy sueña con competir en un Dakar más antes de terminar su carrera.

Si alguien lo llama por su nombre, difícilmente preste atención, ya que para todos no es Alberto, sino el "Puchi" Ontiveros. Ese apodo lo puso su padre, por una película sueca de 1974, con gran repercusión en nuestro país: Puchito campeón.

Como la mayoría de los sanjuaninos, nació en el centro; en este caso, en el sanatorio Mayo. Vecino de la calle Necochea, lugar donde tiene su negocio, cuenta que sus padres alquilaban vivienda, por lo que siendo niño tuvo distintos lugares de residencia, hasta que llegó la casa propia en el barrio Parque de Mayo donde vivió hasta su juventud, cuando partió a Córdoba para estudiar.

Y hablando de casas, siente nostalgia por la de su abuelo materno, bien cerquita del Banco Hispano, ya que recuerda que además de visitar a su abuela Pita, aprovechaba para ir al club y practicar tenis, fútbol, básquet, natación, hockey, vóley y judo.

Y cuenta que también le gustaba ir a la casa de su abuela paterna, Argentina, porque tiene un terreno amplio y allí armaba circuito de bicicross o jugaba al fútbol y ya a los 10 años, andaba en su primera moto, una Juki. Al ser un niño, solo le permitían andar adentro de ese terreno, donde armó una pista de speedway dentro de la cancha de fútbol. Era un clásico de los días sábados, compartir con su padre y sus amigos el día completo.

Al ser hijo único sentía la necesidad de buscar amigos para jugar, por lo que recuerda el ir a la plaza de su barrio para encontrar chicos y divertirse y dice haber sentido la necesidad de tener hermanos, por lo que, a la hora de ser papá, se siente bendecido por tener dos hijos (Santiago y Clarita), quienes son muy compañeros.

Cuando llegó su juventud, decidió comenzar a buscar sus propias experiencias, primero, iniciando la carrera de abogacía en la Universidad Católica, donde no se sintió cómodo con lo elegido y allí es cuando decide despegar un poco de su zona de confort, dejar de estar tan pendiente de su moto, que le consumía mucho tiempo y se va a Córdoba a estudiar a la Universidad Siglo 21 la Licenciatura en Comercialización, título que obtiene en 2006.

Su etapa como corredor de motos la comenzó a los 14 años a bordo de una Honda XR 250 y ya, desde entonces, practicando enduro. Recuerda su debut en el Safari Tras las Sierras, en Valle Fértil y desde allí no se detuvo. Subcampeón sanjuanino en 1994 y un año después, campeón. Lógicamente también comenzaron las carreras a nivel nacional, logrando un subcampeonato nacional en categoría Senior y en 1996 logra el título argentino de esa clase, repitiendo el logro en su San Juan.

No se olvida de carreras a nivel sudamericano, algún viaje a Chile con muy buenos resultados y un sinnúmero de competencias locales y nacionales, incluidos los mundiales de Chile y Argentina..

Sin embargo, "Puchi" tenía un sueño: correr un Dakar. Como en esos años era una quimera pensar en hacerlo, solía decir "Cuando me saque la lotería voy a ir…" y aunque no lo logró, tuvo la suerte que la carrera más famosa del mundo llegara a Argentina. No obstante, esperó cinco años para poder disputar la primera y lo hizo en 2014. Antes de ello, decidió dejar las competencias que venía disputando y enfocarse en el Dakar, por lo que cambió de moto por una más apropiada para rally raid y disputó el Ruta 40 de 2012, ubicándose tercero, corriendo con medios muy limitados y con gran esfuerzo. Esa ubicación final le dio la pauta que estaba por el buen camino.

En 2013 repitió la experiencia, incentivado, esta vez, porque el premio al ganador amateur era el 50% de la inscripción y habilitación para correr el Dakar. Allí contó, por primera vez, con el apoyo del Gobierno de la Provincia, logrando adjudicarse la competencia entre los amateurs y clasificar entre los diez mejores a nivel mundial, lo que permitió lograr su anhelo.

Dice que a lo largo de los años fue aprendiendo y haciendo cada vez con más seriedad todo lo que tiene que ver con una adecuada preparación, no sólo en lo físico, sino también de ver en persona a importantes pilotos con los que le tocó competir. A eso, le suma la importancia de pertenecer al Programa de Alto Rendimiento de la Secretaría de Deportes de San Juan, recibiendo apoyo de profesionales de distintas áreas (física, médica, nutricionista, kinesiología).

Amante de la actividad al aire libre, prefirió el enduro a un circuito cerrado como el de motocross, actividad que también practicó. Entiende que, de todos, el más peligroso es el que practica actualmente: rally, por el hecho de correr en un lugar que no se conoce y que vas descubriendo en el momento, sumándole la dificultad de pilotear y navegar a la vez, con una combinación de actividad física y mental.

Ontiveros considera que es una actividad donde cuesta hacer amigos por la competitividad propia del deporte y que en el rally ha logrado confraternizar en mayor medida y pone como ejemplo el Dakar, donde las estrellas mundiales dan un trato de igual a igual, donde se comparte un desayuno o una charla sobre la competencia y eso, para el que viene del amateurismo, es gratificante.

Cuando se le pregunta por el sufrimiento que puede sufrir en ese rally raid, reflexiona que fue por momentos, ya que estaba cumpliendo su sueño. No deja de reconocer que ha vivido momentos difíciles, como aquel en que rompió motor yendo a Bolivia y su amigo Pablo Bustamante lo remolcó con su cuatriciclo por 350 km, donde sufrió innumerables caídas, frío, hambre, el sentir que los camiones les pasaban muy cerca y aún así lograron arribar de noche; lo que muchos llaman el espíritu Dakar.

Siente orgullo de haber corrido seis ediciones de la carrera más dura del mundo y de haber finalizado en todas, con el detalle que cada año fue mejorando su posición final hasta haber estado en la última edición en Argentina dentro de los 30 mejores pilotos del mundo.

Agradecido por el apoyo recibido de distintos ámbitos, desde el Gobierno de San Juan, pasando por comerciantes y amigos que lo acompañaron de diferentes modos, llevándose un reconocimiento muy especial, su papá Beto, artífice de gran parte de los conseguido por él, no deja de seguir con sus sueños y por qué no correr un último Dakar.

Modificado por última vez en Martes, 14 Abril 2020 17:07