Miércoles, 13 Diciembre 2017

Un mural para que hablen los chicos

La muralista Agustina Cantoni –Nunett- junto a los casi 45 niños y adolescentes que asisten al Centro de Día Francisco pintaron el mural que se encuentra en la esquina del Centro y que le da cierre a todo un año de trabajo integrado en el que el Ministerio de Salud Pública colaboró activamente.

Salud Pública participó a través de la secretaría de Planificación y la Subsecretaría de Medicina Preventiva, en el proyecto “Cuidemos nuestro barrio”que se realizó de manera articulada con la Municipalidad de Rawson, la empresa La Campagnola y la Secretaría de Ambiente. Distintos profesionales han brindado charlas de lavado de manos y odontología, llevando para la ocasión el tráiler odontológico para realizar control de la salud bucal.

Cabe destacar que el Centro trabaja en la prevención de adicciones en chicos de 8 a 18 años en situación de vulnerabilidad social. En la actualidad hay un promedio de 45 chicos de Rawson y Pocito que asisten diariamente.

Para finalizar el proyecto Nunett fue invitada a colaborar: “En este tipo de procesos yo soy un medio. No quise imponer por donde tenían que ir los dibujos, pero si hice hincapié en que los chicos descubrieran qué querían plasmar y de qué querían hablar. Todo se desprende de los talleres de Salud Pública, con distintas temáticas. Pero al final los talleres terminaron siendo una excusa igual que el mural, un medio para que los chicos hablaran de un montón de otras cuestiones, y encontrar en el mural un nexo para decir cosas que les están pasando”.

“En el tercer encuentro ya pautamos que se hablara de superhéroes. Estos superhéroes que están en la esquina luchan a favor o en contra de algo que ayuda o desfavorece al barrio. Siempre el barrio como entorno de las cosas que van pasando. El arte es un medio de transformación para encontrar cosas más positivas”, continuó Nunett.

Y señaló: “Ellos solos propusieron escribir una frase que habla un poco de eso, de qué significa Francisco para todos ellos. Como que acá están los pibes que se la juegan, que están unidos, que les interesa crecer, reír, aprender, y está buenísimo  porque habla muy bien primero de la Institución y de la contención que dan, y también de los chicos que vienen y encuentran un poco más de amor para sus vidas y para sus historias”.

“En este caso puntual es genial la onda que pegás con los chicos y no sé… yo me llevo amigos. Me llevo niños que son como mis sobrinos pero que los quiero como amigos, así que tengo como 37 sobrinos más”, finalizó.

Por su parte, Gladys Márquez- Coordinadora del Centro de Día Francisco- contó que “El centro todos los años marca una estrategia diferente hacia afuera de la comunidad, porque realmente el trabajo más valioso que se hace es del portón para afuera. La gente nos va a pedir ayuda si nos conoce y si siente que estamos cerca de ellos. El portón, las paredes, lo único que hacen es aislarte de la comunidad, entonces nosotros atravesamos esos portones, esa es la idea original, es estar acá en la calle. Es ser un vecino más”.

Franco, uno de los chicos que asiste al Centro hizo los dibujos, le dio las gracias a Nunett “que me incentivó a hacerlos. Aun no los puedo terminar porque me falta terminar el antifaz, está en proceso todavía pero va tomando forma”.

“El arte y la música es todo lo que me forma a mí. Me basé en eso, en mi expresión, en cómo yo podía llegar a ver el dibujo, cómo formarlo y así fui creando. Tuve un par de errores pero lo fui reparando”.

Este es el mejor cierre para un trabajo mancomunado, solidario, de amor como pocas veces se ve, de integración, con voluntad, paciencia y profesionalismo.