Deportes

El boxeo ostenta el récord de convocatoria en el Aldo Cantoni

El promotor Carlos Cabrera cuenta anécdotas de su vida relacionada con el deporte y de los espectáculos que trajo a San Juan, de enorme convocatoria en nuestro estadio mayor.

Al hablar de boxeo en San Juan y de memorables veladas vividas con los mejores púgiles del país, es imposible no asociar aquellas noches con Carlos Cabrera, quien al comenzar la charla cuenta que fue el promotor más joven del mundo, con 21 años y su licencia es la 083, cuando hoy hay cerca de dos mil, mientras que como manager tiene la 116 entre más de dos mil.

Nacido en Desamparados, cuenta que su hijo llegó a jugar en la primera de Sportivo, pero él se confiesa hincha de Colón.

Su primer contacto con el deporte no fue el de los puños, sino el automovilismo. Antes de cumplir los 16 años fue emancipado por sus padres para poder sacar la licencia de la CADAD (CDA actualmente) en el Automóvil Club Argentino. Luego vendrían las carreras como acompañante de Pichón Castellani, en Mendoza, con el DKW Auto Unión, aunque su debut fue en la primera edición de la Coquimbo - San Juan, a través de una gestión hecha por Antonio Meritello, ya que el acompañante del mendocino no podía correr.

Casi simultáneamente comenzó a acercarse al boxeo, que le apasionaba y a través de la agencia de autos que tenía le brindaba algún tipo de apoyo a boxeadores, como por ejemplo la ropa que necesitaban para entrenar o para presentarse en una conferencia de prensa, entre ellos Juan de Dios Acosta, Victor Echegaray, Rolando Lahoz. Carlos recuerda que la primera pelea que organizó fue Echegaray – Vizcaya, revancha de un combate que se había realizado en Río IV un par de meses antes.

En aquella época se dio la posibilidad de conocer a Tito Lectoure, uno de los hombres más importantes que dio el boxeo argentino, dueño del mítico Luna Park, a quien le había llamado la atención el modo en que Cabrera atendía a sus boxeadores en San Juan.

Luego de esa charla, Tito prometió su apoyo para que se desempeñe en el mundo de los puños. Carlos dice haber tenido dos amigos muy importantes en su vida. Uno, muy poderoso, que fue Lectoure y otro muy famoso, Carlos Monzón.

Dice sentirse orgulloso de haber traído a San Juan a los más importantes hacedores de campeones como Pradeiro, Brusa, Paco Bermúdez, Zacarías, Cuello, Rivera, etc. Lamenta que el deporte ha ido perdiendo la importancia que llegó a tener y considera que actualmente en el país no hay ídolos.

Cuando mira hacia atrás se da cuenta que trabajó con una gran cantidad de directores de deportes de la provincia, organizando veladas boxísticas en el -antes llamado- estadio cerrado o estadio cubierto del Parque de Mayo, hoy el Aldo Cantoni y menciona a Mira, Valentín Martinazzo, Tutín Laciar, Raed, entre otros y con orgullo dice tener el récord de asistentes a un evento deportivo, pues en aquellos años la cancha tenía dimensiones más chicas y albergaba en sus tribunas a once mil personas sentadas. Estas fueron ocupadas cuando visitaron la provincia los Harlem Globetrotters, teniendo que devolver dos mil entradas que se habían vendido de más. Una cantidad similar concurrió a deleitarse con la llegada del Circo de Moscú.

Con el boxeo batió todos los récords; uno fue el combate Ballas – Condorí, donde se vendieron 14.800 entradas, el 14 de abril de 1983, ya que se ocupaban los lugares del ring side y el primer combate por un título latino entre Ballas y Alca, el 15 de mayo de 1987 fue el segundo espectáculo con mayor concurrencia.Cuando habla de los mejores boxeadores que dio San Juan -a su parecer- menciona, sin dudar a Gregorio “Goyo” Peralta y Avenamar Peralta.

Al referirse a su relación con Carlos Monzón, cuenta que comenzó cuando el santafesino ya se había retirado y era entrenador. En aquel entonces, el excampeón pedía, para venir a San Juan, la misma cantidad de dinero que su pupilo (Jara), a lo cual Carlos respondió que era imposible, hasta que finalmente se pusieron de acuerdo. La condición fue: “Si te va bien me pagás todo”. En esa ocasión, Monzón se fue a la boletería y se puso a vender entradas, provocando un revuelo entre la gente que iba y se encontraba con su ídolo. A partir de ese momento nació una gran amistad que siguió después de los malos momentos que vivió el exboxeador. Esa relación fue tan importante que, dice Cabrera, se siente en deuda y quiere buscar al hijo de Monzón y Alicia Muñiz, Maxi, para traerlo a vivir, al menos un par de meses, a San Juan.

Carlos Cabrera, un personaje del mundo del boxeo de San Juan, recordando épocas que ya no volverán en un deporte que fue convocante en épocas doradas y que cada vez que pelean nuestras campeonas del mundo, ratifica que es una disciplina que tiene muchos adeptos en la provincia.

Modificado por última vez en Viernes, 19 Junio 2020 18:30