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Mario Frack, una vida a fondo sobre la moto de carrera

Fue campeón sanjuanino en varias ocasiones, también en Chile con la famosa HM, hecha en la provincia. Hoy sus deseos están intactos para enseñar los futuros pilotos.

De su casa paterna en Villa del Carril, en calle Las Heras, frente al ferrocarril General Manuel Belgrano, Mario Frack tiene sus recuerdos de sus primeras veces arriba de una moto, andando en el Parque de Mayo a los 10 años. Recuerda que daba unas vueltas a la manzana con una Zanellita que le sacaba a los repartidores de flores que iban a esa zona -cerca del cementerio- y se las devolvía sin que ellos se enteraran de sus ocurrencias.

Sus estudios primarios los cursó hasta tercer grado en la Escuela Fontana y de cuarto a séptimo en la Escuela Rivadavia, que queda muy cerca del taller de don Horacio Más; allí, cada día, mientras esperaba a su papá que lo pasara a buscar se iba a mirar las motos; eran motos de calle simplemente, pero él ya sentía esa atracción que no pasaría hasta el día de hoy, sin olvidar que los viernes, iba al taller de Mario Martín, en la Avenida Rawson y a cambio de alguna limpieza que hacía en las motos, le daban la posibilidad de bajar por una rampa que tenía el local, en alguna motito sin motor y que para él era algo genial, todo esto con 9 años.

Con el paso del tiempo entabló una gran amistad con Martín, a tal punto que su primera carrera – a los doce años- la hizo con una moto salida de ese local.

Hijo de Elio y Anita y hermano de Elio, Alberto y Carlos, Mario recuerda que el que inició el tema de las carreras fue su hermano Alberto, quien también entabló amistad con Martín y así fue que llegaron a prestarle una Legnano 48 que pertenecía a Paquito Ruiz, y así fue que debutó el 5 de agosto de 1972, un domingo que se festejaba el día del niño. Rememora aquel momento tan importante en el que no existía el buzo, ni una categoría para niños, de modo que solamente se puso un casco y con ropa de calle corrió junto a los mayores, quienes le permitían largar delante de ellos, pero él, por temor, prefirió largar desde atrás. Finalizó último, pero fue lo menos importante de aquella tarde maravillosa en el circuito El Pinar, ante una multitud.

Esa tarde, lo vio correr el gran preparador Orlando Sabatini, quien le ofreció correr con una Minarelli 50 para su próxima competencia y fue con esa moto, en su segunda carrera, cuando llegó su primer triunfo, siempre corriendo con mayores, como Carlos Beguerí, Miguel Andino, Roberto Jofré, Oscar Albanés, entre otros.

Con el paso del tiempo, también llegó el paso a motos de mayor cilindrada, como la Puma 98 que le prestó su amigo Eduardo Sánchez y la preparación -con mucho sacrificio- de otro amigo, Eduardo Martínez. Eran épocas de estudiante y de poco dinero, por lo que, en las noches, salían en bicicleta a recorrer los talleres y buscar algo que sirviera para su moto, entre los repuestos que descartaban en esos lugares. Corrían tiempos de vacas flacas, a punto de tener con lo justo para el combustible para la carrera y nada más, por lo que Sánchez solía remolcarlo con su bicicleta para llegar a los circuitos de barrio, donde se disputaban las pruebas. Alguna vez fue a correr sin bujía, esperando que alguien le prestara una y recuerda que en aquella ocasión se encontró con Juan Robledo, que preparaba su Peugeot para el Turismo Nacional y fue él quien le regaló su primera bujía Beru, de loza rosada, que para Mario era oro en polvo.

En la década del 80, San Juan tuvo una época de oro en el motociclismo, con carreras inolvidables que eran seguidas por miles de aficionados y un nivel de pilotos excepcionales. Frack recuerda que uno de los rivales más duros para él fue Lucio Jofré, que le ganó la mayoría de las veces, pero al que también se dio el gusto de ganarle. Y no se puede dejar de mencionar a Miguel Babier, Bruno Andreolli, Kevy Garay, Américo Pugliese , Aldo Avón.

Admirador del “Peringa” Cerdera, en alguna ocasión pidió prestado su característico número 58 para realizarle un homenaje. Pensó: nadie lo recuerda como lo que fue: el más grande piloto que dio San Juan, tampoco hay una calle con su nombre, por lo que se puso de acuerdo con su hijo Gastón y decidió tomar la iniciativa, para lo cual, compró una Kawasaki 636, trabajó en ella y el 5 de junio de 2013, en el hotel Del Bono Park, presentó la máquina con la leyenda “Por siempre Peringa”, con la que luego disputaría varias carreras del campeonato argentino, con sus 52 años.

Campeón sanjuanino en varias ocasiones, decidió poner el cierre a su actividad a los 32 años, en 1993, debido a las dificultades económicas para poder disputar el campeonato argentino con un medio mecánico adecuado y, en una fecha disputada en Río IV, donde finalizó octavo, se dio cuenta de todo lo que estaba poniendo en riesgo y decidió retirarse. Para él fue una de sus mayores decepciones decirle a Horacio Más, su preparador y amigo de más de 30 años, que no iba a continuar, porque habían vivido juntos un sin número de alegrías en San Juan, San Rafael, Chile, Córdoba, donde corrió y ganó campeonatos.

Agradecido de la vida, de tantas experiencias arriba de una moto, de una familia hermosa, de su esposa Claudia que le banca sus locuras, sus hijos, su nieto Marcos, de quien es su hincha número uno en el bicicross, con deseos de seguir haciendo cosas, ahora practicando mountain bike, de enseñar a futuros pilotos y hasta con ganas de volver a correr a sus 59 años. Un Mario Frack auténtico, figura del motociclismo sanjuanino.

Modificado por última vez en Martes, 28 Abril 2020 17:58