Deportes

Roberto Alós, un técnico que vive con pasión su trabajo en el vóleibol

Entrenador desde muy joven, ha logrado ganar los últimos tres Binacionales con su equipo de varones.

A Roberto Alós se lo asocia, indefectiblemente, con el vóley y con su participación en los Juegos Binacionales desde hace algunos años, pero cuenta en su haber con varios títulos logrados desde muy joven como director técnico de selecciones sanjuaninas juveniles y con una tarea fundamental haciendo docencia con los más jovencitos que eligen el vóley como su deporte. En la competencia disputada en San Juan el año pasado no solo fue técnico, sino que ocupó -paralelamente- el puesto de coordinador de los Juegos.

Desde su nacimiento vivió frente al barrio Universitario, a un par de cuadras del club Ausonia, de donde fue socio desde los diez años. En esa zona pasó su niñez y adolescencia, su época de estudiante del Profesorado de Educación Física y recién partió el día que se casó, por ello recuerda la tristeza que sintió el día que sus padres, Vicente e Irma, vendieron esa casa.

Los estudios primarios los cursó en la Escuela Pérez Hernández y los secundarios en la Escuela Normal San Martín. Decidió estudiar abogacía y cursó el primer año de una carrera que le gustaba mucho y que no pierde la esperanza de poder continuarla en algún momento. Lo cierto es que decidió interrumpir los estudios en la Universidad Católica porque le quitaban tiempo para poder llevar adelante su pasión, que es el vóley. Por ello es que al año siguiente ingresó al Instituto de Educación Física, más acorde con su actividad de jugador. Una vez con el título de “profe”, Roberto fue por la licenciatura y, durante dos años, estuvo viajando a Villa Mercedes y Río IV, obteniendo el título en la universidad de esa ciudad cordobesa.

Recuerda a sus amigos de la niñez y su paso por “La Bancaria” donde iban a jugar al básquet, al hockey y -curiosamente- lo que luego fue su pasión, no se practicaba: vóley. También en Desamparados lo vieron jugar al fútbol, ya que toda la familia era seguidora de los puyutanos.

Fue su vecino Roberto Juárez el que lo convenció de iniciarse con su deporte predilecto, ya que él jugaba en Universidad y entre ellos se entretenían jugando en el fondo de su casa y así fue que comenzó a seguir los pasos de su amigo de toda la vida, hasta que a los 13 años empezó a jugar en “la U”. Allí estuvo hasta los 17, cuando terminó la secundaria y arrancó con sus estudios. Fue entonces que, en Ausonia, trabajaba como entrenador Charly Sarmiento y Alós se ofreció para trabajar con las escuelitas de vóley. Ya estando el club, continuó allí su carrera como jugador y a su vez como entrenador de las inferiores. Esto fue hasta los 24 años, en donde las obligaciones de matrimonio, jugador y entrenador le demandaban demasiado tiempo, por lo que se decidió a seguir solamente trabajando como técnico, tarea que realizó durante ocho años.

Luego de esa etapa, apareció Banco Hispano, donde Hugo Martín le ofreció la posibilidad de empezar con vóleibol en el club, ya que allí no se practicaba este deporte. Fue una idea que lo sedujo y en esa temporada siguió trabajando en Ausonia con las categorías federadas y en Hispano con la escuela, acompañado por Patricia Gallardo, quien en todo momento lo alentó para que trabajaran juntos en el nuevo proyecto.

Llegó -entonces- el momento de decidir entre su club de siempre (Ausonia) y el nuevo desafío que se le había presentado (Hispano) y decidió apostar a lo nuevo; es por ello que en 2002 se mete de lleno en el club de la calle Paula Albarracín, donde al día de hoy sigue trabajando, ya como coordinador general de la disciplina.

Casado con Araceli, también profesora de Educación Física, a quien conocía de Ausonia, donde ambos eran socios, pero no amigos, hasta que coincidieron en una fiesta, ella con 15 años y él con 18 y desde entonces están juntos, hoy con dos hijos: Juan Bautista y Guillermina.

A la Secretaría de Deportes ingresó ya hace un tiempo, desempeñándose en el área de Juegos, iniciándose en Evita y luego Binacionales, donde tomó la responsabilidad de dirigir la selección de vóley masculino. Fue para el torneo disputado en Córdoba en 2017 cuando se comenzó a trabajar de manera distinta con todas las selecciones y su deporte no fue la excepción, ya que se cambió la metodología en cuanto al trabajo previo y se elaboró un plan de entrenamiento con bastante antelación a la competencia, lo que se ha mantenido en los últimos tres años, comenzando los deportistas de todas las disciplinas a trabajar en el mes de febrero de cada año.

De aquel campeonato logrado en la provincia mediterránea, recuerda que contaba con un gran plantel, con un equipo titular en cancha y otro en el banco, por lo que confiaba en que un lugar en el podio se podía lograr y así fue que jugaron la final con Mendoza, teniendo un desempeño brillante y quedándose con el torneo.

En 2018 fue el turno de competir en O’Higgins, Chile, donde se llegó con un equipo totalmente nuevo, al que recuerda como no muy alto, pero bravo para jugarle. En la fase de zonas se perdió ante Mendoza y se jugó semifinal ante Córdoba, ganando con un contundente 3-0, por lo que nuevamente apareció Mendoza en el horizonte sanjuanino para disputar la final y allí, terminó de consolidarse el equipo que había venido creciendo a lo largo del torneo, para volver a colgarse la medalla de oro.

En los Binacionales de San Juan, muchos decían que nuestra selección contaba con un gran equipo, por encima del resto, sin embargo, él, como técnico, sabía que el grupo no había trabajado junto durante el año como se pretendía. Cuenta que les costó a los chicos entender el mensaje y piensa que sus jugadores hicieron lo que pretendía, recién en el último set de la final ante Córdoba, que empezaron perdiéndola, pero a partir del segundo set, encaminaron el encuentro para quedarse con el tricampeonato.

Roberto destaca la importancia del tiempo de trabajo y aclara que los resultados conseguidos en los Juegos de San Juan, son el fruto de ese trabajo, destacando -además- que nuestra provincia cuenta con destacados deportistas de 17-18 años que no sólo tienen un alto grado de competencia provincial sino que son integrantes de seleccionados argentinos en diferentes disciplinas, por lo que muchas veces no pueden entrenar con sus compañeros; de allí, que al tener un proceso largo de preparación, les permite en varios momentos del año estar con sus compañeros de Binacionales e integrarse al grupo.

Con tres premisas que trata de inculcar a sus dirigidos: esfuerzo, sacrificio y humildad para lograr el objetivo, Roberto Alós vive con intensidad adentro y afuera de la cancha, hombre que ama a su familia y que acepta lo que la vida le da, teniendo en cuenta un lema: lo que sucede, conviene.

Modificado por última vez en Jueves, 23 Abril 2020 16:41